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Consultora de industrias laneras en China dijo: “No somos nada, sin productores ovinos”
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  • Consultora de industrias laneras en China dijo: “No somos nada, sin productores ovinos”

  • Lin Lin Guo, que participó de los 75 años de Engraw, advierte que la suba de precios nació de la escasez de oferta y no de la demanda.

    En el marco de los 75 años de Engraw, Lin Lin Guo, una consultora en China de empresas textiles laneras, que previamente fue Gerente de Tianyu Wools, una de las mayores empresas del mundo dedicadas al procesamiento de lana merina, participó del panel central juntamente con referentes de Australia, Italia y Noruega, en distintos puntos de la cadena lanera. Para dimensionar su mirada, Lin Lin Guo centra sus actividades en la ciudad de Zhangjiagang, “una ciudad pequeña para el estándar chino”, según la describió. Sin embargo, allí llega alrededor del 80% de la zafra australiana, debido a que allí se concentra toda la cadena textil.Lin Lin Guo explicó que China es el centro de manufactura del mundo, y hacia allí se dirigen las zafras de Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Argentina, Chile y Uruguay, además de lanas europeas, rusas y turcas. La consultora recordó que hace unos 35 años China era muy pobre: en 1985, sus padres ganaban siete dólares al mes. Hoy, el ingreso promedio per cápita en su ciudad ronda los 23.000 dólares anuales. Aun así, aclaró, la industria china sigue dependiendo de los productores de lana de todo el mundo y valora todos los rangos de finura, desde las 11 y 12 micras hasta las 25, 26, 30 y 38, tanto en Merino como en cruzas.Lana uruguaya.Consultada sobre la importancia de la lana uruguaya para la cadena textil china, Lin Lin Guo fue directa: la zafra uruguaya tiene, a su entender, la mejor calidad de Sudamérica. Reconoció, no obstante, que la industria china todavía carece de un conocimiento cabal de ese producto. En los últimos cinco años, explicó, los exportadores uruguayos hicieron mucho para que los compradores chinos comprendieran la calidad y el valor de la lana del país. Y agregó una observación que resume el papel de esa labor comercial: si toda la zafra uruguaya se quedara únicamente en manos de los peinadores locales, en China no se llegaría a entenderla.La evolución de las compras refleja ese aprendizaje. Las primeras lanas uruguayas que adquirió su empresa rondaban las 21,5 a 22 micras. Con el tiempo, el país empezó a ofrecer lotes de 17,5 e incluso 15,5 micras, y la industria china tomó nota del afinamiento. Pero hizo una salvedad importante: solo los grandes jugadores están en condiciones de comprar esas lanas y de entender su calidad. Muchos operadores más chicos siguen creyendo que la lana uruguaya está en torno a las 22 o 23 micras, o que se trata de cruzas. “Pero aquí el país ha cambiado”, sentenció.Quizás el mensaje más claro de Lin Lin Guo para los productores uruguayos fue una advertencia sobre la carrera hacia lanas cada vez más finas. Su recomendación es mantener la producción en el rango de las 17,5 a 21 micras. Sobre el promedio actual de 20,3 micras dijo “es genial, ¡consérvenlo!”.Entre las razones que expuso, dijo que en el segmento superfino, Australia y Nueva Zelanda tienen una ventaja natural en calidad, genética, contenido de fibras coloreadas y coeficiente de variación del largo de mecha. En Uruguay, explicó, el buen régimen de lluvias puede dar al vellón cierta tonalidad amarillenta. Por genética, el contenido de fibras coloreadas puede ser ligeramente más alto que el promedio australiano.El punto crítico aparece al llegar a las 15,5 micras, donde ya se vende al segmento de lujo, con estándares de calidad sumamente altos. “Si dices que es de Uruguay, de entrada se van a preocupar por las fibras coloreadas”, advirtió, lo que implica perder terreno frente a países donde esa finura se produce de forma natural. Aclaró que quien quiera asumir el desafío de las 15,5 micras puede intentarlo, pero su recomendación, considerando clima, pasturas, suelo y ambiente, es mantenerse alrededor de las 18,5 micras. Además, advirtió que en las lanas muy finas, de 12 a 13 micras, la demanda es de nicho, y si hay sobreoferta el precio se desploma.En el caso del otro extremo de los micronajes, dijo que las lanas medias y gruesas, que hace tres años prácticamente no valían nada (1,80 o 2 dólares), hoy rondan los 4 dólares. La razón es el crecimiento de su uso en tapicería y textiles para el hogar, por sus propiedades ignífugas, antibacterianas y naturales. Finalmente, señaló que el rango actual de finura de Uruguay es “sumamente adecuado” para el mercado chino, que demanda lanas de 17,5 a 18,5 micras porque el consumidor tiene la piel sensible.














































    Oferta Vs Demanda. Lin Lin Guo explicó que, en los últimos 12 meses, la lana sucia en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Sudamérica subió casi un 80%. Para los procesadores intermedios resultó muy difícil aceptar un salto tan abrupto, y a las hilanderías y tejedurías les cuesta aún más absorberlo.En este sentido indicó que la suba actual en los valores “no la empuja la demanda: la empuja una oferta muy corta y ajustada”. La zafra australiana cayó de forma drástica y, en todo el hemisferio sur, la cosecha lanera bajó entre un 6% y un 10%. A eso se sumaba que los inventarios en toda la cadena eran muy bajos, cuando el mercado empezó a moverse, todos salieron a comprar y los precios subieron de inmediato.La consultora explicó que si se calcula el costo del top a partir de la lana sucia y el rinde, no queda margen posible para las industrias actualmente. A veces se trabaja solo para mantener la fábrica operativa en el punto de equilibrio. Los peinadores pudieron sostener esa situación porque venían de dos años de ganancias, ya que quienes tenían stock barato lograron excelentes resultados y por eso siguieron vendiendo por debajo del costo de reposición. La pregunta que planteó es cuánto inventario barato queda para amortiguar la cadena hacia abajo, y la respuesta fue “casi nada”. El stock barato en China hoy es bajísimo.Del lado de la demanda, el panorama que trazó es de cautela. La economía china sigue firme, aunque volcada a la inteligencia artificial y la tecnología. Contó, a modo de anécdota, que en exposición en Salto vio cómo se usan drones para aplicar pesticidas en el campo y lo definió como “fascinante”. Pero la exportación textil se desacelera por la situación económica mundial, la inflación en Estados Unidos y Europa y el costo de vida. “La gente cuida el dinero”, resumió e indicó que cuando una persona abre su armario, tiene diez trajes o diez suéteres y no necesita comprar otro de inmediato. Prioriza gastar en comida o en viajes.La consultora indicó que la estabilización de los precios, dependerá de cuando las marcas finales y los minoristas se sientan cómodos aceptando los valores de la lana en sus prendas terminadas. Hoy, a las tiendas les resulta difícil trasladarlos, porque en China y en el mundo la gente tiene menos dinero disponible para ropa. Los costos de energía, el costo de vida y los alimentos suben, pero los ingresos no crecen al mismo ritmo.Sobre el límite de tolerancia de los consumidores, usó un ejemplo gráfico y claro, “nadie que pagó 150 dólares por un suéter de 17,5 micras, aceptará pagar 300 dólares dos años después”. Para que el mercado sea sostenible, insistió, toda la cadena debe ganar: primero los productores (“sin ustedes no tenemos nada, seríamos máquinas vacías”), luego los peinadores con un margen razonable, las hilanderías, los confeccionistas, las marcas y, finalmente, el consumidor.Los Productores. En el marco de la presentación, la consultora china dijo “sin ustedes no tenemos nada, seríamos máquinas vacías”, haciendo referencia a los productores. Lin Lin Guo, remarcó que “son los productores los que cuidan de nosotros”. Sin productores, explicó, la industria no es nada, solo tiene maquinarias y fierros. “Por eso no nos preocupamos tanto por el mercado, nos preocupa el suministro”, dijo.En ese sentido destacó el trabajo desarrollado por Australian Wool Innovation (AWI), que en los últimos cinco años educó mucho al mercado, y celebró la fortaleza de la lana como fibra, la mejor entre las naturales, funcional, sostenible y apta para la piel. Subrayó que no sirve solo para el invierno, sino para las cuatro estaciones y las 24 horas del día, y que el consumidor “no tiene alternativa” a esa combinación de atributos. La profesional remarcó que los consumidores chinos, una vez que utilizan prendas de lanas finas pegadas al cuerpo, no vuelven para atrás y demandan ese tipo de productos.Tres riesgos. Al cierre del panel, cuando el moderador pidió identificar los principales riesgos del mercado lanero a mediano plazo, Lin Lin Guo enumeró tres. El primero es la falta de oferta. Sin productores ovinos ni relevo generacional en los campos familiares, advirtió, “no hay sustentabilidad posible”. El segundo es la volatilidad de precios. Los valores se disparan cuando falta lana, los procesadores no pueden trasladar el aumento al producto terminado y trabajan a pérdida. Después llegan las caídas abruptas, que terminan desmotivando al productor. El tercero es la competencia de otras fibras. La población mundial sigue creciendo y, al aumentar el poder adquisitivo en los países emergentes, la gente prioriza vestirse mejor, comer más proteína, comprar un auto y acceder a una vivienda. Cuando los ingresos suben, se buscan fibras naturales y confortables.

  • 2026-10-25T07:00:00

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